La ventaja de un grupo editorial independiente

Una de las libertades que recoje la Constitución Española de 1978, es la denominada libertad de prensa, que vendría así por su rango constitucional a ser un cuarto poder en el Reino de España, tras los poderes legislativo, ejecutivo y judicial propios de nuestro entorno democrático. Libertad de prensa es su enunciado formal constitucional, pero que en la práctica se traduce en libertad editorial. A nadie le cabe la más mínima duda que la televisión por poner un ejemplo cotidiano, no goce de la libertad de prensa.

Esa libertad incluye aunque no se limita a la libertad de informar verazmente, pero también dar cabida a todo tipo de opiniones aún cuando coincidan con la nuestra, siempre dentro del marco y las reglas de juego democráticas, sin que ello prohiba el editar o publicar obras sobre temas controvertidos, como podrían ser el aborto, las distintas religiones todas ellas únicas y verdaderas, u opiniones sobre regímenes totalitarios y dictatoriales, como el que en España tuvimos durante casi medio siglo, por la gracia de Dios, como así decían las monedas de curso legal.

Y esa libertad de expresión es uno de los valores que más me gustan de Signo Editores, pues en su catálogo encontramos todos los posibles puntos de vista sobre las más variopintas materias, sin ceñirse necesariamente a una determinada ideología, pues estimo opinan como yo, que nadie está en posesión de la verdad absoluta.

Por contra a esta línea editorial, tenemos la prensa escrita bien en papel o en Internet, donde las dos principales cabeceras y otras que aspiran a abrirse un hueco en las preferencias de compra o lectura de los españoles, se decantan hacia uno u otro partido de los dos que desde que estamos en democracia, desgobiernan este país en el que nos ha tocado vivir.