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La formación como profesional cerrajero

Los cerrajeros son, en mi opinión, unos profesionales muy cualificados y que nos prestan un servicio de no poca importancia. Mucha gente se queja de que son carísimos y quizá sea cierto que a veces lo son, pero hay que tener en cuenta que el suyo es un trabajo sujeto a horarios imprevistos (si te surge un problema con la cerradura de tu casa y son las cuatro de la mañana, el cerrajero recibirá tu llamada a esa hora y tendrá que acudir a tu domicilio en plena madrugada, por poner un ejemplo), que cuentan con una pericia profesional superespecializada y que se hacen imprescindibles en determinadas situaciones extremas.

¿Y cómo se forma un cerrajero? ¿Hay algún tipo de escuela, colegio, instituto o similar en el que puedas ir y aprender el oficio? ¿Existen colegios profesionales o técnicos de cerrajeros?

Yo no conozco ninguno. El tema de la formación de los profesionales del gremio muchas veces se transmite de generación en generación y mediante la adquisición de conocimientos prácticos en el día a día.

Si hubiera clases particulares o  academias para aprender esta profesión, yo sería la primera persona en apuntarse, porque siempre me han fascinado todas esas técnicas que se usan en cerrajería  para abrir puertas y cerraduras que a uno le parece imposible que puedan ser abiertas. Y ellos lo hacen con tanta facilidad… Me encantaría conocer sus secretos y saber cómo lo consiguen, por pura curiosidad, por supuesto, pero nunca se me ocurriría poner en práctica esos conocimientos para beneficio propio ni para violar la propiedad ajena.

Sería algo así como cuando uno iba al colegio, pero en lugar de llevar libros y lápices, cargaría con cerraduras, ganzúas, bombines, cilindros, bombillos, cajas fuertes,  llaves, etc… Me imagino el examen final: cada alumno delante de una puerta o cerradura, y el examinador cronometrando el tiempo y valorando la corrección de las técnicas utilizadas.

Y sobre todo, estaría muy bien poder exhibir el título oficial de cerrajero, para envidia de amigos y conocidos.

Los cursos de detective privado

Hace años venían en las revistas en papel una especie de cupones que rellenabas para hacer cursos por correspondencia, cursos de las más variopintas materias entre ellas la de detective privado. Siempre me quedé con las ganas de enviar uno de esos cupones que por cierto no necesitaban sello pues se franqueaban en destino, y haber estudiado para ser detective privado, o al menos auxiliar de detective privado. Me gustaban y aún hoy me gustan las películas de detectives como Ironside, Koyak, Colombo, o Mac Cloud creo que se llamaba un detective de Chicago que patrullaba por las calles, montado en un caballo.

Yo soñaba de adolescente eso de poder codearme y ejercer la misma profesión que las Ángeles de Charlie o los Detectives en Madrid, para con unas simples pistas como las que salían en televisión, investigar y pillar a los malhechores con sus propias contradicciones, gracias a mi detectivesca y desbordante intuición. Hacer lo mismo que los citados detectives cuando llegaban a resolver cualquier situación, no quedando convencidos de las explicaciones que daban los implicados.

Ha pasado un par de décadas y sigue siendo una profesión que me apasiona, aunque ahora como hacía antes, prefiero verlo desde la comodidad de mi sofá, mientras los detectives y agentes especiales de The Wire o del NCIS resuelven los más complejos incidentes, en tanto yo doy buena cuenta de unas almendras fritas y unas aceitunas aloreñas, regadas por zumo de cebada bien fría.

Hoy me he dado cuenta tal vez gracias a la edad, que la profesión de detective privado, es para quienes de verdad la sienten.

Y yo, prefiero verlo en lugar de vivirlo.