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¿Cómo se eligen los libros de texto?

Es la típica cantinela de todos los años en los colegios, donde sobre todo los padres de alumnos protestan por el elevado precio de los libros de texto que se recomiendan como referencia para el curso académico, alegando algunos incluso que se eligen siempre los más caros, cuando eso no necesariamente es así, pues en España existe como derecho constitucional la libertad de cátedra, siendo el profesor quien decide lo que va a enseñar en sus clases, la forma en que va a hacerlo, y el material auxiliar necesario, donde se encuentran obviamente los libros pero no sólo los libros, pues el docente tiene la suficiente libertad como para crear sus propios apuntes y dejarlos en la fotocopiadora, o incluso mandarlos editar para que lo compre quien quiera en formato libro.

Además hay materias que no cambian de un año a otro, por lo que tener esos apuntes corregidos encuadernados, o bien directamente en formato libro físico o libro electrónico, es una estupenda idea. Nunca se sabe cuando vamos a volver a necesitar ese libro, aún incluso después de haber acabado los estudios, y para eso no hay nada mejor que un libro hecho a medida. Hay editoriales que te permiten publicar libros bajo demanda, con tiradas reducidas como por ejemplo para un colegio o incluso para un aula, todo a medida del profesor, que es quien va a impartir esa materia durante varios años académicos.

Y lo mejor por supuesto es dejarse asesorar por las opiniones ediciones albores, que se dedican precisamente a eso, a la impresión personalizada de libros de todo tipo, no sólo de libros de texto, y cuyos servicios nos pueden venir de perlas, cuando necesitemos editar uno, cosa que si te paras a pensarlo, podrías necesitar mucho más a menudo de lo que hasta ahora has hecho. Algo lógico, pues no todo el mundo sabe de esa posibilidad.

Los cursos de detective privado

Hace años venían en las revistas en papel una especie de cupones que rellenabas para hacer cursos por correspondencia, cursos de las más variopintas materias entre ellas la de detective privado. Siempre me quedé con las ganas de enviar uno de esos cupones que por cierto no necesitaban sello pues se franqueaban en destino, y haber estudiado para ser detective privado, o al menos auxiliar de detective privado. Me gustaban y aún hoy me gustan las películas de detectives como Ironside, Koyak, Colombo, o Mac Cloud creo que se llamaba un detective de Chicago que patrullaba por las calles, montado en un caballo.

Yo soñaba de adolescente eso de poder codearme y ejercer la misma profesión que las Ángeles de Charlie o los Detectives en Madrid, para con unas simples pistas como las que salían en televisión, investigar y pillar a los malhechores con sus propias contradicciones, gracias a mi detectivesca y desbordante intuición. Hacer lo mismo que los citados detectives cuando llegaban a resolver cualquier situación, no quedando convencidos de las explicaciones que daban los implicados.

Ha pasado un par de décadas y sigue siendo una profesión que me apasiona, aunque ahora como hacía antes, prefiero verlo desde la comodidad de mi sofá, mientras los detectives y agentes especiales de The Wire o del NCIS resuelven los más complejos incidentes, en tanto yo doy buena cuenta de unas almendras fritas y unas aceitunas aloreñas, regadas por zumo de cebada bien fría.

Hoy me he dado cuenta tal vez gracias a la edad, que la profesión de detective privado, es para quienes de verdad la sienten.

Y yo, prefiero verlo en lugar de vivirlo.

Cursos de asesoramiento para empresas

Cada vez son más los cursos que se imparten para el asesoramiento de empresas nacionales  e internacionales, muchas de ellas multinacionales de prácticamente todos los sectores de actividad económica, la mayoría de ellos porque las empresas buscan transformarse en empresas cuya gestión se base puramente en Internet, en la implantación de los mejores y más eficaces métodos de comercio electrónico, para relacionarse tanto con sus clientes como con sus proveedores, de forma electrónica y automatizada.

Esta lógica aspiración de las empresas para aumentar su competitividad en los mercados internacionales, tiene como ventaja añadida el total aprovechamiento de sus recursos tanto humanos como materiales, amén que el coste de mantenimiento de la infraestructura necesaria es ridículo en comparación con los beneficios que la organización en su conjunto aporta, máxime cuando toda la información de la empresa queda a disposición de sus gestores al instante, permitiéndoles tomar las decisiones oportunas, ante el más mínimo cambio de los fluctuantes mercados.

Hoy a las empresas no digitalizadas, no les queda otro camino de informatizarse o desaparecer. Algunas de ellas las más afortunadas, serán compradas o fusionadas con otras más grandes, que si que hayan tomado la decisión correcta, y cuenten con el asesoramiento de reputados profesionales, que con su buen criterio ya les habrán indicado el camino a seguir, el nuevo enfoque de hacer negocios con empresas multinacionales, y también con compañías locales, para aprovechar una frase que le gusta mucho a la casta política: las peculiaridades de cada zona geográfica.

Pero no queda ahí el eficaz asesoramiento. Lo más importante en una empresa son las personas, y no sólo su personal interno, sino también sus clientes, accionistas y proveedores son personas con las que hay que tener una correcta estrategia, como bien indica el profesor Javier Carro González, de quien desde estas líneas, me declaro seguidor incondicional de su doctrina.